Vivimos en crisis, una constante Argentina. Son tiempos turbulentos y llenos de incertidumbre. Los empleados, talentosos o no, saben que el trabajo escasea y deben cuidar su puesto de trabajo. Los más audaces, los que tienen ideales altos y una guía para su futuro, no les interesa su puesto, sino recorrer el camino que los lleve ahí, donde se lo han propuesto, sin importar las condiciones contextuales. Generalmente éstos últimos, no sabemos bien por qué, son los mejores de su clase.
Por otro lado, las empresas saben que deben recortar costos fijos para sobrevivir. Viajes, fiestas y sobre todo “el personal”, que en la mayoría de los casos, es el costo fijo que primero se desprende una compañía. Aunque a los mejores se los trata de retener porque si en tiempos problemáticos se está mal, cuando pasa el momento de penuria y comienza el de bonanza sin buenos colaboradores, mal crece el negocio.
¿Cómo retener y fidelizar a ese hombre o mujer? El marketing directo interno es una buena opción.
Esta forma de marketing, que se diferencia del marketing convencional, son acciones estratégicas independientes del medio que se use y que tiene por objeto hacer eficientes las relaciones con los clientes; en este caso con el cliente interno. Además todas las acciones de este tipo son medibles en sus costos y beneficios.
Nadie mejor que el área de Recursos Humanos para saber las necesidades del personal de la empresa, que además cuenta con una base de datos de toda la compañía y con un perfil específico de cada persona y su entorno familiar.
Customizar las relaciones con los colaboradores, con todos los medios de comunicación e incentivos con que cuenta una compañía y todos los datos disponibles no parece difícil. Solo hace falta creatividad y audacia.
¿A vos que te parece? ¿Hacen estas acciones en tu empresa?
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