08/06/2009

Las interrupciones en una oficina interconectada


En el libro del catedrático Roberto Igarza que comenzamos a leer en AB, “Burbujas de ocio, nuevas formas de consumo cultural” editado por La Crujía, hay un capítulo referido al impacto de las nuevas tecnologías en las formas de trabajo. Allí el autor se explaya sobre cómo la mensajería instantánea, la telefonía móvil, el correo electrónico entre otros medios de comunicación e información están cambiando la cultura del trabajo. Esto acompañado de la multidentidad generacional, ya que como se mencionó en otros post, es la primera vez en la historia que las compañías contienen a cuatro generaciones diferentes.
Las ciudades son terriblemente estresantes para cualquier persona. Gran parte de las oficinas administrativas de las empresas del mundo se radican en la metrópoli y las mayorías en las denominadas megaciudades. Allí la vida es rápida, ruidosa, apabullante, entre otros modos perturbadores que afectan la calidad de vida. En ese contexto las distracciones son muchas y a veces necesarias. En las oficinas el correo electrónico, internet, el MSN, son herramientas de trabajo, pero también de recreo. En un mundo corporativo con cada vez más trabajadores conectados, el buen uso de estas herramientas para que no afecten a la productividad es un desafío de gestión para las empresas.
Las nuevas tecnologías son generadoras de interrupciones constantes en la tarea, lo que lleva a que el trabajo se realice más lento. No sólo porque las perturbaciones ocupan su tiempo, sino porque volver a la tarea anterior es costoso para la mente humana. En el siglo pasado el teléfono de línea resultó un instrumento perturbador para la generación que necesitaba de tiempo y espacio de concentración para su tarea, pero se convirtió en una herramienta útil.
Según un estudio realizado en EE.UU, hoy, internet, su entorno y la telefonía móvil es el responsable de ocupar el 20% de las horas perdidas en el trabajo y de ser causantes de interrupciones continuas.
Los cambios en las pausas en el trabajo incrementó la micropausas. Un poco más de una década atrás, las pausas en el trabajo eran tres: a media mañana, al mediodía para almorzar y a media tarde. Todas necesarias para desconcentrar y volver a concentrar la mente. Hoy muchos empleados no salen a almorzar, muchos otros realizan su trabajo a deshora y todos comparten su día con su laptop y su i-phone. Esto genera estrés, baja en la productividad y acrecienta la distracción. No es cierto que se pueda estar conectado a varios estímulos a la vez. La tarea laboral necesita de cierta concentración.
El capítulo del libro mencionado, denominado “cuando las burbujas invaden los escritorios”, resulta de interés para pensar sobre los desafíos creativos que son necesarios para enfrentar la nueva cultura generacional y laboral en torno a las TICS en las empresas. Desde el área de recursos humanos y el área de comunicación se deberá tener en cuenta el uso de estas herramientas sobre la base de estos tres conceptos: pausas, interrupciones y productividad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

no es muy burgués pensar en esto? y no tener en cuenta la productividad cultural de estas burbujas?

ABblog dijo...

Estimado Amigo Anónimo. Para el próximo comentario trata de hacerlo bajo un nombre y no en el anonimato. Gracias. Contenidos AB Com

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