Seguramente que si lo hiciste el aburrimiento fue total y poco te debes acordar.
Por este motivo las compañías de tecnología desde no hace mucho tiempo comenzaron a incluir en sus productos manuales de uso tradicionales y uno denominado “uso práctico”. “10 pasos para aprender a usar el producto” dice el folleto de fácil acceso y portación.
Se habla mucho sobre la nueva narrativa, los nuevos soportes para la comunicación, cómo escribir un email, las nuevas formas de inducción y muchos otros temas “nuevos”. Pero cuánto de ello se ha puesto en práctica. Esos gruesos tomos que nos indican cómo hacer tal o cual cosa ¿cambiaron? O sobre tu escritorio sigue estando el mismo “bodoque” de papel.
No muchas compañías realizaron la reescritura de sus textos guías y se encontraron con el problema de la lectura y la recordación. Qué, cómo, dónde y cuándo leen los colaboradores los materiales de las organizaciones para que estas funcionen según sus reglas y límites.
La lectura cambio. Hoy es breve, intertextual, contextual e hipertextual. El zapping también llegó a la lectura y atrapar al lector es mucho más difícil. Una buena historia es corta. Lo “micro” es la mejor forma de comunicar en tiempos de consumo de ocio productivo.
No es sencillo escribir, ya lo comenta en su libro “Mientras escribo”, Stephen King. Y menos de forma creativa, sencilla y atrapante. En la consultora comenzamos a practicar nuevas formas de lectura y escritura. Como ustedes saben una empresa de servicios profesionales es profesional en tanto sus colaboradores saben cada vez más y pueden transferir ese conocimiento.
Un ejemplo de simpleza y brevedad textual es:
Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el Bauprés!, grita el Capitán. ¡El Bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el Capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
(Shua, Ana María. La sureña (117). Emecé Ediciones, Buenos Aires, 2006)
Los problemas no son solo de escritura y de soporte, sino cultural. Las compañías trabajan con un amplio espectro de generaciones y deben llegar con la información importante a todos ellos; por el otro lado el tiempo es cada vez más escaso y como dice Roberto Igarza, las burbujas de ocio aparecen con sus microsegundos, con más frecuencia.
¿Cómo aprovecharlos a favor de la empresa? ¿Las organizaciones deberán hacer texto parecidos a los de "uso práctico"?
“10 pasos para aprender la cultura de la empresa” o “Seguridad para el operario, 7 pasos”, deberán ser títulos para cuadernillos de pocas páginas que puedan guardarse en los bolsillos de los mamelucos o en el software de los GPS donde para los transportistas dicho aparato puede comentar las reglas de conducir o la ley de tránsito.
Mientras que para los administrativos no hay que descartar los videos y textos interactivos con cierta estructura lúdica que atrape y entretenga.
La gestión del conocimiento en las organizaciones es un tema de comunicación para los comunicadores. No son más canales lo que se necesita, sino reformular textualmente los que existen. La cultura ha cambiado y con ella la mirada. Esto merece también una reflexión sobre el tono y formato de escritura, pero eso será para otro posteo. Mientras tanto un video de cómo contar una historia puede ser la siguiente.

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