25/11/2009
Jefe que ladra ¿muerde?
Según algunas encuestas la mala relación con los superiores es la primera causa de desvinculación laboral y la pérdida de talentos. Para evitar choques entre superior y subordinado el suplemento iEco del diario Clarín publicó cinco reglas para convivir. Luego de leer el artículo en el equipo de AB Comunicaciones, nos quedamos pensando qué podíamos aportar desde nuestro conocimiento sobre trabajo en equipo y liderazgo.
El artículo comienza con: "Nunca falta el jefe que en vez de hablar ladra, que dispara órdenes indiscriminadamente o que simplemente se niega a escuchar. Tratar con ellos no es fácil, pero con inteligencia es posible domar a esa “fiera”". Ciertamente, la posición domador/domado no es la mejor para salvar los vínculos. Y a pesar que "detrás de un jefe malhumorado hay un talento", no es justamente el de líder.
Es cierto que todos tenemos nuestros días de furia, pero hay límites para todo. Entonces ¿Qué nos ayuda a mantener una relación cordial con nuestros equipos a pesar de tener un mal carácter? Sin duda se trata de un mix que abarca el autocontrol, la aceptación de las diferencias, y una apertura al diálogo real.
En este sentido, una gestión eficiente de la comunicación interna dentro del grupo permite sostener una buena relación más allá del carácter personal. La fluidez en la comunicación interpersonal fomenta la tolerancia y el respeto. De esta manera, los equipos de trabajo pueden llevar adelante sus objetivos superando las tensiones propias de toda relación social, máxime cuando se trata de un vínculo jefes/empleados.
Asimismo, en el artículo Darío Siani, director de la carrera de Gestión de Recursos Humanos de la Universidad Maimónides, se pregunta: “¿Qué es preferible, un jefe malhumorado en el que se puede confiar o un jefe con buena onda, pero en quien no se puede confiar?”.
Si bien hay personas que tienen más facilidad para comunicarse con su equipo e inspirar confianza, creemos que la comunicación interpersonal es una competencia que se puede desarrollar a partir de capacitaciones que brinden las herramientas y consejos necesarios para poder mejorar en este aspecto. Estamos convencidos que cualquier persona con buen avoluntad y predisposición puede crecer y mejorar su desempeño en la empresa y la relación con su equipo de trabajo.
La práctica lo confirma: la incomunicación es el principio del totalitarismo, así como el exceso de buena onda y glamour el de la demagogia. La comunicación es la base de todas las relaciones, por eso es tan importante para las organizaciones.
El artículo comienza con: "Nunca falta el jefe que en vez de hablar ladra, que dispara órdenes indiscriminadamente o que simplemente se niega a escuchar. Tratar con ellos no es fácil, pero con inteligencia es posible domar a esa “fiera”". Ciertamente, la posición domador/domado no es la mejor para salvar los vínculos. Y a pesar que "detrás de un jefe malhumorado hay un talento", no es justamente el de líder.
Es cierto que todos tenemos nuestros días de furia, pero hay límites para todo. Entonces ¿Qué nos ayuda a mantener una relación cordial con nuestros equipos a pesar de tener un mal carácter? Sin duda se trata de un mix que abarca el autocontrol, la aceptación de las diferencias, y una apertura al diálogo real.
En este sentido, una gestión eficiente de la comunicación interna dentro del grupo permite sostener una buena relación más allá del carácter personal. La fluidez en la comunicación interpersonal fomenta la tolerancia y el respeto. De esta manera, los equipos de trabajo pueden llevar adelante sus objetivos superando las tensiones propias de toda relación social, máxime cuando se trata de un vínculo jefes/empleados.
Asimismo, en el artículo Darío Siani, director de la carrera de Gestión de Recursos Humanos de la Universidad Maimónides, se pregunta: “¿Qué es preferible, un jefe malhumorado en el que se puede confiar o un jefe con buena onda, pero en quien no se puede confiar?”.
Si bien hay personas que tienen más facilidad para comunicarse con su equipo e inspirar confianza, creemos que la comunicación interpersonal es una competencia que se puede desarrollar a partir de capacitaciones que brinden las herramientas y consejos necesarios para poder mejorar en este aspecto. Estamos convencidos que cualquier persona con buen avoluntad y predisposición puede crecer y mejorar su desempeño en la empresa y la relación con su equipo de trabajo.
La práctica lo confirma: la incomunicación es el principio del totalitarismo, así como el exceso de buena onda y glamour el de la demagogia. La comunicación es la base de todas las relaciones, por eso es tan importante para las organizaciones.
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