Una tendencia es la dirección hacia la cual se mueve una cosa o se comporta un agente o actor social: Un activo, una percepción, una fuerza, un modelo social, etc. A partir de informaciones recogidas durante un determinado período de tiempo y seguida su evolución que da sentido al conjunto de datos, termina configurando una tendencia. Ésta se puede representar por un diagrama de eventos, condiciones, actitudes y opiniones que dan forma a las expectativas, deseos o representaciones mentales de los públicos.
Las tendencias pueden dividirse en macro y micro. Las macro son las que configuran una serie de eventos en el largo plazo y suelen conceptualizar un periodo de tiempo. Mientras que las micro forman parte de esas macro tendencias, diferenciando pequeños campos de acción.
Algunas de esas tendencias podrían ser las que a continuación describimos. Estos datos, que se sustentan sobre tres grandes pilares de cambio: el desarrollo de software e internet, el cambio cultural y el cambio de producción económica. Podrían afectar a la gestión de la comunicación interna.
De la C.I a la comunicación global
Cada vez más la comunicación interna tiene incidencia en la comunicación externa. El empleado como relacionista público de la empresa ha tomado fuerza. El branding interno va en esa dirección, también los procesos de calidad, los estándares de transparencia y ética, entre otros. Está demostrado que muchas crisis de imagen comenzaron desde adentro. La tendencia es a unificar las comunicaciones.
El Modelo 3.0:
Se comenzará a abrir paso un nuevo modelo de dirección de personas más abierto y cercano. Todo ello será gracias al impacto de la “Era de la Colaboración”. Lo más interesante de este reto es que no se logrará solo con tecnología, sino por una manera diferente de gestionar el vínculo con las personas.
Gestión del cambio:
Muchas compañías se están embarcando en cambios profundos y requerirán revisiones culturales por varios motivos, como las redes sociales y los social media, las fusiones y adquisiciones, nuevos liderazgos, el regreso a la estructura funcional, la incorporación de nuevas generaciones como la “y”-, la regionalización de las empresas, etc.
Mentoring:
Debido a la necesidad de desarrollar a las personas a través de referentes dentro de la empresa, están emprendiendo programas de desarrollo del talento a través de profesionales más experimentados.
Balance life Work:
Una solución que gana fuerza como herramienta de motivación a falta de incentivos económicos, salario emocional y en especial la conciliación de la vida personal con la profesional.
Teletrabajo:
La gripe A n1h1 puso de relevancia esta forma de relación laboral, pero la tecnología había permitido hace algún tiempo comenzar con el trabajo a distancia. El networking fue el iniciador de esta tendencia. Las redes sociales, el avance de la tecnología y un cambio en la producción de bienes y servicios aceleraron este proceso. Algunos de los beneficios que produce el teletrabajo es la retención de talentos, el no desarraigo de las personas, un mayor beneficio en el balance entre la vida profesional y personal, entre otros.
La gestión del branding interno
El redescubrimiento del empleado como cliente orientó a las áreas de recursos humanos a incorporar conocimientos de marketing en su gestión interna. Posiblemente, sea una de las áreas que menos trabaja en su imagen interna. Los cambios sociales y culturales también llevaron a que se utilice el marketing como herramienta de gestión del capital humano. Todo ello supone involucrarse más al negocio.
El Big Bang de las fronteras:
El trabajo en equipo, la necesidad de aunar políticas y procesos en pos del negocio, están diluyendo las divisiones entre áreas. Un cambio en la estructura organizacional, la mundialización e integración regional de las compañías, el rediseño arquitectónico de las oficinas y la complejidad de los procesos, unidos al desarrollo tecnológico y el buen uso de los recursos energéticos operan a favor del derrumbe de los muros entre áreas en las empresas.
Trabajadores temporales.
Los empleos permanentes están siendo cada vez más escasos. Si bien esta tendencia se afianzó en los años 90, en el siglo XXI se desarrolló la tercerización de procesos. Por el aumento del costo laboral y la necesidad de especialistas por proyecto las compañías incorporaron menos empleados de planta permanente y subcontrataron más personal.
La responsabilidad: valores no expresados a valores compartidos:
En el pasado, los líderes no tenían que rendir cuenta a sus subordinados; tampoco necesitaban revelar sus principios. Solamente respondían ante sus superiores. Hoy, las organizaciones de calidad tienen valores claramente expresados que definen la conducta deseada, la ética y las metas. Cuando los valores están claramente expresados y compartidos sirven como una fuerza unificadora que dirige la energía creadora del hombre hacia el esfuerzo productivo. Esto está en relación con la horizontalidad de las organizaciones.
¿Alguna de estas tendencias se están dando en tu compañía? Contanos.


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